Ministerio Carcelario

jail

Un mensaje libertador para quienes están privados de ella.

Un Ministerio Carcelario con

25 años y un mensaje de esperanza

En el año 1973 era mormona, y desde ese entonces sintió en su corazón la necesidad de predicarles la Palabra de Dios a los presos en la Cárcel de Miguelete, y obteniendo la autorización de las autoridades del centro de reclusión para hacerlo, la congregación a la que pertenecía le contestó que “los mormones no visitan las cárceles”.

“Fue el último día que concurrí con los mormones, a Dios gracias”, recuerda Berta Salvini, integrante de la Iglesia de Dios Pentecostal Movimiento Internacional (MI) de Bella Vista, con un Ministerio carcelario desde noviembre de 1980.

Recibió a Jesús como Salvador y Señor el 13 de marzo de 1980.

Era integrante de la Iglesia de la calle Guenoas en el barrio Cerrito del Victoria de Montevideo con el pastor Luis Soca.

Y oyó la voz de Dios. Llegó estando muy enferma y postrada en su cama; le salvó y sanó.

En noviembre de 1980 comenzó la tarea evangelizadora en las cárceles de Miguelete, y Punta Carretas.

Luego lo hizo en Comcar, en donde fue la primera en entrar con el Evangelio junto a un grupo de hermanos de la Iglesia de la calle Guenoas, y también en la realización de bautismos.

En dicho centro de reclusión llevó a cabo un trabajo muy completo: colaboraba con los técnicos, visitaba a los jueces por las causas que no tenían familias, así como a los abogados, quienes le enseñaron mucho sobre cómo tratar a los presos.

Se acercó además a las familias: “no era fácil porque muchos me cerraban las puertas en la cara”.

Cuando se reinstaló la democracia, salieron muchos presos del Penal de Libertad. Berta recuerda que el encargado del grupo era el pastor Roque Suárez que dijo que “el Señor cerró la puerta, nadie viene al salón”. Pero ella le contestó que “no es rebeldía, perdóneme, pero hasta que el Señor no me diga que se terminó tu tarea en este lugar, yo no lo abandono”.

Durante la administración del ministro del Interior, Juan Andrés Ramírez, inició su labor en la cárcel femenina de Cabildo.

Cuando la cárcel de Punta Carretas fue trasladada al Penal de Libertad, “fuimos los primeros en entrar con los presos junto al Padre Emilio a quien recuerdo con respeto porque hizo mucho bien a los presos, y hoy está con el Señor”.

“Era él y yo los únicos que íbamos ya hace 19 años”, rememora Salvini.

Reivindica haber sido la primera evangélica que bautizó en la cárcel en una piscina grande, y que por esa acción algunos pastores se enojaron mucho con ella, pero hoy los mismos son quienes llevan adelante la misma acción.

En el Penal de Libertad, “pude llegar con el Evangelio hasta los módulos, e incluso hasta la denominada Isla en donde están los presos que se consideran ,ás peligrosos”.

“Puedo decir que nunca ningún preso me hizo problemas”, afirma.

Berta considera que “la población carcelaria es muy difícil, el poder mantenerse fiel a Dios mientras están ahí adentro. Ellos quieren avanzar pero la guerra espiritual es muy grande entre los que los rodean aunque sabemos que para Dios nada es imposible”.

También tiene palabras de agradecimiento para el pastor Aquino, el primer misionero del Movimiento Internacional en Uruguay, de quien era vecina cuando ella se congregaba en las Asambleas de Dios. “Él me aconsejaba siempre, y me quedó grabado en el corazón porque me veía y lo primero que me decía era ‘sierva, no baje los brazos. Se va a encontrar con muchas tempestades, con vientos tan fuertes que van a querer sacarla de la cárcel, pero usted sólo escuche la voz de Dios’”.

Palabras similares tiene hoy el pastor Darío Quintana, “a quien amo y respeto mucho como pastor y por la cobertura de la Iglesia”.

“Ensanchando estacas”

En noviembre del 2005, Berta renunció a su labor de trabajo libre en las cárceles, y entregó en manos de otro pastor la labor en el Penal de Libertad, cuando en los módulos el Señor le dijo: “Hija, abrí otra puerta contigo: arastes en tierra dura, sembrastes en corazones de mármol”.

A través de palabra de Dios, de los siervos Sergio Cagtarini y de un profeta mejicano, el pasado 26 y 27 de setiembre de 2005 en la Iglesia Rey de Reyes de Argentina, Berta recibió el aliento de que aún el Señor tenía muchos años de vida para continuar con el Ministerio.

“Me gozo mucho, y doy gracias a Dios lo que me tenía preparado al final de mi vida: trabajar con mucha juventud”, proclama.

Y como forma de reconocimiento a quienes sembraron años atrás la semilla, señala que “Dios hace como él quiere, y en su tiempo. Es como si Dios estuviera premiando lo que su fiel misionero puertoriqueño, el pastor Aquino hizo en este país. ¡A Dios sea la gloria que nos dejó este ejemplo con su siervo!. Amén.

Aqui algunas fotos de la visita en el mes de febrero al centro nacional de recuperacion de montevideo.

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